ETICA Y MORAL SIN MORAL
Una reflexión acerca de las
teorías éticas propuestas desde un entorno universitario
Por Carlos García
El material
de estudio suministrado tiene como propósito introducirnos al mundo de la
ética: sus diversas corrientes, sus distintos significados y diferentes
escuelas. Desde dichos conceptos se hace necesario examinar lo que ocurre en
nuestra sociedad contemporánea respecto a dichas normas de comportamiento que
configuran lo que actualmente se podría definir como una ética ciudadana o
social.
Según las
distintas teorías y enfoques estudiados, yo puedo inferir que cada filosofía de
la ética, busca en esencia establecer unos principios que guíen la conducta del
hombre a través de valores que aseguran su felicidad individual y su
convivencia colectiva con el prójimo.
Pero es
necesario ser conscientes de que debido a la gran variedad de costumbres
culturales, creencias religiosas y maneras de vivir de las distintas
sociedades, el anterior principio tal vez en el fondo permanece inmutable, pero
lo que definitivamente sí cambia son las formas y de ello dan cuenta las
distintas teorías sobre la ética.
Considero
que independiente de los conceptos filosóficos y académicos, la ética puede definirse en sí como un propósito de convivencia,
pues tal como se evidencia en el vídeo Ética y moral, la moral no tendría
ningún sentido para el hombre si estuviera aislado y toda esas
conceptualizaciones podría resumirse en una frase: No hagas a otros lo que no
quieres que te hagan a ti.
Ahora
bien critico y reprocho que en un curso de ética y moral desde la academia universitaria,
se ignore contumazmente los conceptos e ideas del mejor y mayor Hombre que ha
hablado acerca de la moralidad humana y cuyos argumentos son los cimientos de
las principales religiones que se ocupan del carácter moral y espiritual del
hombre. No entiendo por qué se excluye a Jesús del debate, si sus ideas y
conceptos acerca de la ética y moral hacen parecer irrelevante y hasta
ignorantes las ideas de mortales como Aristóteles, Epicuro, Lucrecio, Jeremy,
Kant, Habermas y demás “pensantes”. Acaso todas aquellas rebuscadas ideas y
conjeturas de la que estos ilustres filósofos tratan, no se resumen de manera
sabia y entendible en la máxima expresada por el dulce maestro del alma humana
cuando le preguntaron ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús dijo:
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu
mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley.
Ahora
bien, ¿acaso la ética y moral no buscan
en esencia establecer un código de conducta en el hombre? Pues esos ilustres
pensadores debían saber que hace siglos ese código es ni más ni menos que la
ley de Dios expresada y resumida en los mandamientos e ignorada por los
“sabios” y por el humanismo ateo universitario.
Lo
anterior hace que me pregunte: ¿esa arrogancia e ignorancia debe validarse
desde un entorno universitario que se supone debe ser el escenario para la
búsqueda del conocimiento? Y lo más
importante ¿excluir del debate de la moral y la ética a su Autor principal es
moralmente ético?
Pero bueno,
sigo pues con mi reflexión desde otra perspectiva, porque todo lo que atañe a
la verdadera ética y moral nunca lo podré aprender en un espacio ateo-universitario,
así que continuo con el siguiente formalismo dialógico, irrelevante e intrascendente.
Igualmente
se puede decir que la ética busca crear una guía del buen vivir y de las buenas
costumbres a través del compendio de normas de conducta, todo lo anterior pensado y
escrito desde una óptica -aunque tal vez bien intencionada- no por ello escueta
de filósofos y pensadores de la antigüedad según sus teorías.
Ahora
bien, sin invadir los complejos campos de la filosofía ética para con ello no tropezar
con los postulados de sus eruditos y como pretendo establecer una reflexión acerca
de la ética, intentaré acatarla para tal vez rescatar algo de tanta palabrería.
Generalmente
actuamos movidos por razones que a nuestro parecer son justificables y guiados
por criterios personales que dada nuestra subjetividad, difícilmente puedan ser
acatadas como normas objetivas o universales de conducta. El anterior problema
permite la entrada de las teorías éticas que buscan establecer criterios que justifiquen
nuestros juicios morales con la esperanza de establecer un enfoque más objetivo
y universal.
Como se
observa en el material de estudio, cada época y escuela filosófica tienen un
concepto propio y distinto del hombre, su realidad y conocimiento, y en
consecuencia postulan desde dichos escenarios también una teoría ética propia. Cada
teoría parece tener una parte de veracidad pues los elementos involucrados en
sus vivencias morales, logra que determinados filósofos y culturas adopten en
su momento cierta moral y es así como surgen los diferentes sistemas o teorías éticas.
Dichas teorías éticas nos recuerdan que el aspecto moral está presente en todas
las personas quienes en distintas épocas y sociedades adoptan un modo de ser y
pensar desde el poder, el placer, la búsqueda de la virtud, la búsqueda de la
verdad, la igualdad social y aún la búsqueda de la eternidad y del cielo.
En la
actual sociedad se privilegia la búsqueda de placer y la sociedad de consumo
entrona ese enfoque como su máximo ideal. Tan solo basta remitirnos a los diferentes
medios de comunicación social y sabrán a lo que me refiero. La teoría ética que
más aplica sobre esta tendencia como
criterio de nuestra moralidad es el hedonismo cuyo representante es epicúreo.
Ahora bien, dadas las consecuencias de este enfoque: guerras, pobrezas, destrucción
del medio ambiente etc., tal vez el nombre adecuado ya no debe ser teoría hedonista
sino teoría hedionda.
Por tal
motivo considero que si en nuestra más grande ignorancia y arrogancia rechazamos
la ética perfecta de Jesús, tal vez entonces deberíamos volver nuestra mirada a
Kant, quien elaboró un nuevo modelo ético que busca un fundamento autónomo para
la vida moral: "La moralidad misma del hombre constituye el fundamento
último y la fuente original de todas las normas morales. No importa si el
objetivo de mis acciones en sí mismo es bueno o malo; lo importante es la motivación
que impulsa la acción. Kant piensa que el verdadero fundamento de la norma
moral es el deber. Querer hacer el bien y la voluntad de cumplir el deber es el
criterio máximo de la bondad moral. El hombre encuentra la perfección moral en
el cumplimiento del deber por el deber mismo, y el deber lo establece las leyes
de la sociedad ya que las leyes de Dios de ninguna manera tienen cabida en
nuestro mundo.
Pero como
vivimos en una sociedad democrática, participativa y pluralista no debo
desconocer que existe la teoría utilitarista que rige la conducta por el interés. Este sistema ético se
homologa junto con el epicureísmo hedonista como el de mayor auge en nuestra sociedad. Su postulado
principal consiste en alcanzar la felicidad, rechazar el dolor y buscar siempre
el placer. Considero que el anterior enfoque es una de las razones por las cuales
el humanismo ignora a Jesucristo, pues se
busca un placer alejado de Dios y eso, lo que hace es corrompernos, por
lo cual a través de filosofías huecas tratamos de establecer normas de conducta
que impidan que nos devoremos unos a otros. La muerte de Jesús en la cruz nos
recuerda que el objetivo de la vida es buscar y obedecer a Dios lo cual a Él le
costó el vituperio público, la crucifixión y el desprecio a su teoría ética y
moral por parte de los entes universitarios.
Por lo
anterior y como corolario de mi reflexión, apelo a la ética comunicativa de
Habermas que se que se basa en el dialogo y la comunicación y cuya preocupación
es llegar a una normatividad moral universal desde el diálogo como único medio
posible para determinar si los intereses subjetivos pueden convertirse en
normas universales.
La ética
comunicativa sólo se logra cuando todos los miembros de una comunidad son
reconocidos como interlocutores válidos, por tal motivo, considero que al menos
esa debe ser la ética aplicada desde un entorno universitario, para que sea
escuchado y debatido mi argumento y critica acerca de por qué no reflexionamos
acerca de teorías éticas y morales más pragmáticas y dejamos de perder el
tiempo estudiando filosofías huecas, vacías
e intrascendentales.
Cordialmente,
Carlos García
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