jueves, 5 de noviembre de 2015

Una problematica ambiental y la etica



Propuesta de problemática en mi comunidad asociada a los dilemas y conceptualizaciones éticas



Problemática: La contaminación ambiental provocada por el Sistema Integrado de Transporte Urbano en Bogotá.





En el barrio Castilla de Bogotá en un sector exclusivamente residencial, dada la falta de planificación, gestión y control por parte de las autoridades, los buses del SITP se han tomado las calles y bahías de los conjuntos residenciales utilizándolos como parqueaderos y estaciones de llegada y salida. Lo anterior representa un serio problema asociado a la alta contaminación que produce este tipo de buses obsoletos que hábilmente han sido maquillados para que parezcan nuevos, mientras que con sus escapes y exhostos literalmente están envenenando el aire que respiramos.

Como se recordará la nueva infraestructura de transporte masivo en Bogotá, tiene previsto sacar de circulación todo los buses no integrados al sistema único de transporte SITP. En principio la anterior idea parecía buena pues se pensaba que esos buses viejos que contaminaban serían sacados de circulación y se reemplazarían por buses nuevos, ecológicos y menos contaminantes. Pero la cruel verdad es que dichos buses no salieron de circulación, pues lo que se hizo no fue chatarrizarlos, sino maquillarlos: les pusieron una carrocería nueva de color azul que dijera SITP, pero les dejaron el mismo chasis y motor contaminantes. Esa es la razón por la cual vemos todos los días buses con apariencia de nuevos varados, accidentados por fallas mecánicas y que parecen chimeneas rodantes que circulan por las principales calles de la ciudad y de mi barrio, contaminando con sus gases venenosos.

Todo lo anterior con el aval de la alcaldía actual de Bogotá a cargo de Petro, lo cual debe hacernos reflexionar y pensar acerca de cuál es el interés de la alcaldía y los operadores privados dueños de los buses en continuar envenenando la ciudad con el SITP.








Puesto que todos los problemas en nuestra sociedad están relacionados con la desenfrenada avaricia de quienes manejan el sistema capitalista y por ende se hallan en juego millonarios recursos, no se necesita ser adivino para entender que la no sustitución de los viejos y contaminantes buses, obedece a intereses netamente económicos. No importa que se envenene la ciudad, no importa que se produzcan accidentes, no importa que se genere caos en las calles, no importa que para los pasajeros que utilizamos estos buses la condición de movilización ya ralle con la indignidad, nada de eso importa, pues lo único que importa es que los dueños de los buses y los corruptos comprados con tajadas millonarias que desde la administración pública permiten este daño ambiental, aumenten sus arcas y bolsillos. Lo que sucede en Bogotá es comparable a un derrame de petróleo en el océano, pero los afectados no son peces sino personas.

Todos los habitantes de Bogotá estamos respirando aire contaminado, venenoso y cancerígeno por culpa de los buses chimenea y de las autoridades negligentes que no hacen nada para evitar esta contaminación.

La anterior situación debe movilizarnos como colectivo social y recordar a las autoridades y al empresariado capitalista que la salud es un derecho fundamental promulgado por la Constitución Colombiana. Pero la negligencia de las autoridades en el control de la contaminación viola ese derecho. Negligencia que no es gratuita pues es una negligencia comprada, lo cual evidencia la falta de ética en la toma de decisiones por parte de una gran mayoría de autoridades públicas.






Quienes transitan a pie, en bicicleta, o vivimos en zonas residenciales que han sido habilitadas como estaciones del SITP, estamos más expuestos a la contaminación. Esto es mucho más grave en ciclovías y ciclorutas, -paradójicamente - promocionadas por las autoridades como un sistema saludable de movilización cuando la verdad es que de saludable no tiene nada, dada la gran cantidad de humo toxico que los ciclistas deben inhalar de los buses chimeneas del SITP.



Contextualización del problema con lecturas de la Unidad 2

Según lo escrito por Amartya Sen en su artículo “¿Qué impacto puede tener la ética?, puedo inferir las siguientes reflexiones con respecto al dilema ético planteado.

El tema de contaminación ambiental generada por los intereses capitalistas de un reducido gremio de empresarios a través del SITP que compran a políticos corruptos para que legislen y gobiernen a favor de sus oscuros y egoístas intereses monetarios solo podrán ser frenados, cuando los gobernantes de turno asuman una postura y actitud más considerada en función de la sociedad y no simplemente de sus intereses personales o los intereses del grupo empresarial al que representa, es decir, cuando se dediquen a gobernar desde una premisa fundamental en toda democracia que se precie de ser verdadera y representativa: “el interés general debe prevalecer sobre el interés particular”.






Nuestra ciudad necesita un nuevo tipo de políticos que tomen decisiones supeditadas a comportamientos verdaderamente éticos a favor de lo que es bueno para la sociedad en general y que en el desarrollo de su papel como administradores públicos logren establecer un punto de justo equilibrio y ecuánime interdependencia entre todos los actores sociales, lo cual en teoría debe repercutir en que desde dicha interdependencia se logre alcanzar un bien común, en lugar de la búsqueda particular de los intereses de algunos pocos.

Lo anterior es referido por Adam Smith quien sentenciaba que nuestras vidas transcurren en situación de dependencia mutua, y nos debemos algo los unos a los otros, lo que representa un valor de mayor peso desde una perspectiva a largo plazo. Según la idea que plantea Adam Smith, considero que el tema más profundo que la ética del comportamiento debe abordar en relación con el tema expuesto, es con respecto a dos ejes centrales:

El primero tiene que ver con analizar ese tipo de conductas asociadas a la lógica capitalista y que supedita cualquier toma de decisión en función del dinero con el cual se compra todo y a quién sea, sin tener en cuenta los desastres ambientales y daños que este antivalor pueda causar a toda una sociedad.

El segundo, es con respecto a permitir visibilizar y socializar públicamente las bondades de un proceder ético dados los beneficios que otorga a largo plazo, lo cual realza el valor instrumental de la conducta ética en función del interés propio pero con una repercusión positiva socialmente. En cierta forma, es trabajar para que emerjan y se adopten por la sociedad en general, normas de comportamiento no condicionadas por calculados intereses materialistas y económicos, sino asociadas a ser las normas de comportamiento más apropiadas y convenientes para todo actor social. Es decir, conductas éticas que permiten llegar a acuerdos gana-gana, que tienen en cuenta que si no se obra de esta manera, primeramente se está evidenciando un sistema inequitativo e injusto que potencia males sociales, y en segundo término, tomar decisiones solo desde la lógica materialista y consumista del sistema capitalista que es un sistema totalmente excluyente, puede repercutir negativamente y tener impactos no solo en la sociedad en general sino en todo el medio ambiente el cual debe ser considerado como un bien patrimonial universal.

Un ejemplo de mi anterior disertación tiene que ver con el problema del calentamiento global. De nada sirven todas las medidas que adopten algunos países en pro del medio ambiente a través de políticas verdes y sustitución de combustibles fósiles, si los 4 o 5 países más grandes y poderosos del mundo continúan con su política de deforestación global y sustentado sus imperios a través del petróleo por el cual son capaces de gestar guerras para hacerse a su provisión permanente.

Pero volviendo al contexto de mi problemática local, los actores sociales de las clases elitistas y grupos económicos que en función de maximizar sus ganancias y bajo la lógica de la productividad al menor costo posible, deben ser conscientes que toda esa contaminación ambiental que le causan a la ciudad, también repercute en ellos, puesto que del mismo aire contaminado es el que tienen que respirar ellos y su familia.

Para el análisis de esta problemática ambiental generada por los intereses capitalistas de los dueños del SITP versus los intereses de la sociedad en general, se debe entender que el comportamiento asociado a esa falta de valores éticos es lo que permite que se genere todo tipo de actividades que repercuten negativamente en los grandes colectivos sociales.






Lo anterior es en esencia un proceso que permite explicar las prácticas y discursos significantes para la sociedad desde el entorno político, a través del cual se revela el papel representado por el poder en la regulación de todo tipo de actividades y estructuras sociales a favor del poder oculto que lo influencia y controla, es decir el poder económico, que en ultimas es el poder que maneja e infiltra cualquier otro tipo de poder. Por esta razón y ausencia de valores, es que una minoría elitista ejerce el monopolio de los escenarios más representativos para ejercer control e imponer sus propias reglas que solo los benefician a ellos, es decir pueden hacer lo que les de la gana ante la impotencia de toda una inmensa mayoría social y de un Estado que es su cómplice o a lo menos su lacayo. Con total descaro eligen maquillar unos buses viejos y contaminantes en lugar de hacer una inversión a largo plazo en buses ecológicos y menos contaminantes. El anterior fenómeno social define el marco cultural que se visibiliza en todo nuestros conflictos internos y que rige nuestra sociedad en esa constante pugna entre la defensa de los derechos de la sociedad promulgados por la Constitución versus los intereses de las clases pudientes, sobre la base de una ética y valores inexistentes o parcializados.

Desde la ética se debería asumir una nueva lógica que limite y ponga en su justa medida la filosofía de nuestra sociedad moderna en cuanto al materialismo, la competitividad y el amor al dinero con el cual se compran y venden hombres según el pretexto de que la economía debe crecer no importa el daño ambiental, no importa la exclusión social, no importan los valores, no importan las leyes, no importa el actuar correctamente, no importa nada. Lo anterior en palabras de Zemelman es la lógica del capitalismo globalizado.

Ahora bien, según lo anterior me pregunto entonces si para la ética es más importante disertar amplia y vanamente sobre qué es la ética, o si mas bien debería replantear su funcionalidad y centrarse tal y como lo enfoca Adela Cortina, en abordar su discurso conceptual desde la perspectiva social acerca de para qué sirve la ética, o como lo expone Amartya Sen qué impacto puede tener la ética. Si se trabaja desde estos enfoques considero que la ética nos podría ayudar a un cambio de paradigma, pues al explicar el origen de esa seudocultura impuesta, a la gran masa social se le abrirían los ojos para que vean que sus hábitos culturales de resignación y pasiva impotencia ante las arbitrariedades de los carteles empresariales y de las autoridades, no son más que una imposición planificada de un forma de vida que enriquece a algunos pocos a costa del detrimento en la calidad de vida de muchos, el daño ambiental, y que perpetua en el poder a los de siempre gracias a que son los que avalan la política del todo vale, la cual genera todo tipo de práctica corrupta, tal y como se evidencia con el cartel del SITP en Bogotá.




Amarrando la anterior disertación con lo expuesto por Amartya Sen, se infiere que el reconocimiento de un sistema social y sus estructuras (SITP) no pueden ser aceptadas, sin tener en cuenta y hacer un escrutinio profundo del tipo de valores que subyace en los mecanismos capitalistas y materialistas que los mueven, pues van en detrimento de los intereses generales de la sociedad tal y como lo expongo con el caso ambiental. Todo tipo de decisiones que impacten a la sociedad deben ser abordadas desde una conducta ética relacionada con el efecto que tienen en las vidas y libertades de las personas.

Según Amartya Sen, quienes se oponen a considerar que las libertades políticas son derechos políticos de las personas a las cuales todos tiene derecho, en forma característica no se niegan dichos derechos para sí mismos: el derecho de hablar, de expresarse libremente, de participar en la toma de decisiones, y así sucesivamente. A lo que tratan de oponerse es a la libertad política de otros, no a la libertad política para ellos. La anterior reflexión de Amartya Sen, explica la dinámica y la lógicas sobre las cuales se mueve el poder y las políticas públicas que regulan absolutamente todo, y como lo he señalado, en función exclusiva de los grupos económicos y empresariales. Esa es la razón por la cual a los dueños del SITP les parece totalmente justo y exigible presionar al gobierno para que saque de circulación todo tipo de bus que no esté afiliado a dicho sistema y que vele mas por la seguridad de su parque automotor, pero no pueden entender los derechos y reclamaciones que los usuarios del sistema de transporte masivo hacen pidiendo rutas más frecuentes, vehículos menos contaminantes y respeto para que no se utilicen las calles de los conjuntos residenciales como paraderos y parqueaderos de estos buses.

Por lo tanto, la necesidad de lograr la equidad es un elemento central dentro de la perspectiva de la libertad en general, y en particular de la idea de políticas públicas y sociales, entendidas desde la finalidad de un estado social de derecho. Por lo cual los dueños y quienes administran el SITP deben poner en justa medida sus interés versus los intereses de la sociedad en general.

Por otra parte y según lo escrito por Óscar Alfranca Burriel en su artículo Ética y conflicto en el medio ambiente, puedo inferir las siguientes reflexiones con respecto a la problemática planteada.

Alfranca propone el modelo: Ética y teoría de los juegos. La teoría de los juegos trata de formalizar conductas y comportamientos usando las reglas tradicionales de la racionalidad. Es decir, busca soluciones (resultados racionales) a los juegos (legislación antiambiental, corrupción). Por ejemplo, tenemos en confrontación los intereses de los dueños del SITP (rentabilidad económica) versus los intereses de la sociedad capitalina (un transporte digno y humano).

Los intereses son encontrados puesto que un transporte digno para los bogotanos significa que el empresariado del SITP debe chatarrizar los buses viejos y adquirir una flota moderna y menos contaminante a demás de establecer más rutas y con mayor frecuencia, además de adquirir predios para ser utilizados como parqueaderos y no tener que apropiarse de calles residenciales. Pero según la lógica capitalista, los intereses del grupo empresarial del SITP representados en la máxima rentabilidad económica, solo son posibles: reutilizando los buses viejos que contaminan en lugar de adquirir buses nuevos; restringiendo al mínimo las rutas y la cantidad de buses así la gente tenga que viajar apeñuscada; apropiándose de los espacios públicos no importa que contaminen los sectores residenciales.

Una posible solución desde la racionalidad que propone Alfranca y que daría cierta cuenta de un comportamiento ético sería el de buscar desde espacios de concertación y dialogo, una comunicación de doble vía que exponga los intereses de cada grupo, las ideas de cada uno y las problemáticas que generan. La cuestión es lograr una interdependencia en propuestas de valor que beneficien a ambos actores sociales (SITP y Comunidad) en el sentido de no excluir ninguna de las más representativas y benéficas propuestas de ambos grupos, siempre y cuando se apeguen a la legalidad de la Constitución, las leyes y las normas ambientales sustentado en el principio universal que el interés general debe prevalecer sobre el interés particular. Igualmente todo lo anterior articulado sobre la base de un comportamiento ético y unos valores centrados en función del ser humano, su dignidad y su calidad de vida en lugar de la simple y materialista lógica del materialismo, consumismo y capitalismo.






Lo anterior evidenciaría un verdadero ejercicio democrático y social en representación de unos intereses mayores y de alcance universal. Dicha lógica racional y moral reduciría drásticamente el que se apelara a conductas y comportamientos antiéticos y sus consecuentes prácticas corruptas.

Según Alfranca, hacer uso de esta estrategia permite aceptar y justificar la existencia de comportamientos cooperativos, que podrían alcanzarse sin la existencia de autoridades coercitivas y punitivas o de un marco legal específico. Para mi problemática planteada, significa que se podría homologar por ejemplo: con lo innecesario que resultaría un código sancionatorio en un entorno social en donde gracias a unos acuerdos racionales todos ganan, y de ninguna manera intentaran infringir las normas establecidas puesto que al hacerlo, el sistema está diseñado para que el más perjudicado sea el infractor mismo.

Por otra parte el mismo Alfranca plantea otro interesante modelo: El dilema del prisionero y el medio ambiente. Haciendo un parangón con mi problemática planteada en cuanto a las prácticas materialistas del SITP con las cuales perjudica a la comunidad, puedo resumir que dicho modelo apelando también a un ejercicio racional, visibiliza un posible escenario futuro no muy bueno para ninguno de los actores sociales (SITP-ciudadanos) si todos optan por comportarse de manera antiética y sin ningún tipo de valores, puesto que dicho comportamiento no permite alcanzar el mejor resultado posible (Little, 2003). La idea básica es que a partir de la reflexión del dilema del prisionero se genere la conciencia de la importancia de actuar desde unas bases éticas y morales establecidas como reglas de juego, que permitan salvaguardar el interés general sobre el particular, pues no hacerlo llevaría al desastre y colapso social si todo el mundo se comportase de la misma forma (Poundstone, 1992), que precisamente es la forma de comportamiento que cada vez más es asumida por mayor cantidad de personas y que explica los problemas de nuestra ciudad y la corrupción tan grande que impera en todos nuestros círculos sociales.





Según lo escrito por Adela Cortina en su artículo Para qué sirve la ética, puedo inferir las siguientes reflexiones con respecto a la problemática social planteada en relación al SITP en Bogotá.

Los problemas de movilidad, el desorden en la ciudad, la grave contaminación ambiental, la inseguridad en el uso del transporte público SITP y las condiciones tan degradantes de movilización, avizora casi de manera profética lo señalado por Cortina: “Ninguna sociedad puede funcionar si sus miembros no mantienen una actitud ética. Ningún país puede salir de la crisis si las conductas inmorales de sus ciudadanos y políticos siguen proliferando con toda impunidad”.

Por lo anterior y ante la problemática planteada que tiene como padre al empresariado capitalista y como madre a la corrupción politiquera reinante en nuestro país es necesario tener capacidad de indignación para poder no solo percibir las injusticias, sino hacer algo en contra de las mismas.

Una indignación que reclama legislaciones más ecuánimes y a favor del interés general sobre el particular que propenda por el cuidado del medio ambiente es un sentimiento ético. Por lo cual se debe intentar a manera de emancipación y lucha, mantener el acto mismo de pensar con autonomía. La anarquía, el vandalismo y hasta las protestas no son refrenaran la indolencia de los dueños del SITP. Pero qué pasaría si como colectivo social nos negáramos a utilizar el SITP hasta que se negocien de manera bilateral unas condiciones mínimas de seguridad y dignidad para hacer uso de este medio de transporte. Es decir, es necesario vislumbrar el momento histórico y cultural en el cual nos hallamos inmersos, para así poder entender las intenciones ocultas de quienes promueven las prácticas capitalistas y mercantilistas, lo que nos debe proporcionar ideas y pensamientos acerca de cómo reaccionar. Pues no da tanto miedo la contaminación ambiental ni el caos que genera el SITP en cualquiera de sus manifestaciones, da más miedo el adormecimiento de la sociedad capitalina, evidenciado en su postura indolente, indiferente, quejosa y crítica pero para nada propositiva.






Por otra parte y desde un enfoque diferencial, es interesante que mi problemática planteada, también pude ser analizada desde la siguiente perspectiva propuesta por Cortina: “En tema de elecciones no existe una voluntad del pueblo, sino las voluntades particulares de los ciudadanos, no existe un bien común sino intereses en conflicto, los gobernantes no han sido elegidos sino que han ganado una competición por los votos de los ciudadanos”.

El anterior enfoque hace que se redefina la participación de la sociedad y su responsabilidad como auspiciante, propagadora y promovedora de las prácticas corruptas y materialistas en cualquiera de sus estructuras sociales, y en tal sentido cobra vigencia el real poder que tiene la sociedad para impedir y frenar todo tipo de acciones que vulneren la calidad de vida de la comunidad en general. Se debe superar ya el discurso de programas sociales que supuestamente benefician a los ciudadanos pero que realmente lo que hacen es enriquecer a un reducido grupo elitista y perpetuar en el poder a los de siempre.


Bibliografía

Sen, Amartya. (2008). ¿Qué impacto puede tener la ética? Revista Futuros No 20. Volumen VI. Recuperado de http://www.revistafuturos.info



Alfranca, Oscar. (2005). Etica y conflicto en el medio ambiente. Revista ética y economía. No 823. Recuperado de

http://152.186.37.80/ecsah02/mod/lesson/view.php?id=4084&pageid=361



Cortina, Adela. (2013). ¿Para qué sirve realmente la ética? Paidos. Barcelona España. Recuperado de

http://152.186.37.80/ecsah02/mod/lesson/view.php?id=4084&pageid=365







Riesgo social que esta problemática ha ocasionado

Debido a la alta contaminación ambiental, se ha visto afectaciones en la salud de la población capitalina representado en síntomas como: dolor de cabeza, dificultad para concentrarse, tos, rinitis, sinusitis, conjuntivitis, sensación de asfixia, infecciones respiratorias crónicas, nauseas cuando la contaminación es muy avanzada, fatiga y desmayos, cada vez más comunes en el área del Transmilenio.

Los síntomas son originados por aumento de las substancias tóxicas en el aire emitidas por los buses de servicio público, ello causa reducción de la concentración de oxígeno, aumenta la temperatura, daña la capa de ozono y causa graves problemas de salud a los habitantes de Bogotá.

No existe forma de solucionar el problema con medicamentos que contrarresten el envenenamiento del aire.

Los síntomas varían según la altura de la edificación donde se encuentre. Por ejemplo por encima de los 12 metros de altura suele predominar la conjuntivitis, mareo, tos, y percepción de olor a huevo podrido. Esto se debe a que las partículas más pesadas están usualmente a menor altura mientras los gases se localizan a mayor altura por su menor densidad. A menor altura son más evidentes los síntomas en las mucosas es decir, en ojos, bronquios y nariz.

Los síntomas aumentan su frecuencia a ciertas horas y siguen patrones de tiempo según la localización de su vivienda o lugar de trabajo. En algunos lugares las ráfagas de material contaminado suceden principalmente en la noche y otros lugares en el día.

Los grupos de mayor riesgo de daño en la salud son:

1. Los niños pues ellos pasan mucho tiempo fuera de espacios cerrados y su cuerpo apenas se está desarrollando.

2. La población de edad avanzada

3. Las personas con problemas respiratorios como asma y alergias.

4. Las mujeres embarazadas.

5. Quienes hacen ejercicio al aire libre en lugares contaminados

6. Quienes usan las ciclovías, que aspiran todos los contaminantes concentrados provenientes de los vehículos que circulan a su alrededor, contaminando aún más, precisamente por el trancón que origina la ciclovía. Igual sucede con las ciclorutas

7. Los usuarios del Transmilenio

8. Los conductores de los vehículos contaminantes

Esta contaminación viola la Constitución en los artículos 44, 49, 78, 79, 80, 82, poniendo en grave riesgo la Salud de todas las personas que viven o transitan en Bogotá, más considerando el hecho que la mayor parte de los vehículos que más contaminan son movidos por combustible Diesel cuyos vapores y humos está comprobado son cancerígenos. 


 APORTES Y DEBATES EN EL FORO


Primer aporte reflexivo sobre la problemática seleccionada

Bogotá es una de las ciudades más contaminadas del país, problema originado en buena parte por la contaminación que genera el parque automotor del SITP cuyos buses son verdaderas chimeneas rodantes. Si no se toman medidas urgentes y no se piensa en formas novedosas para mejorar la movilidad y reglamentar el tipo de contaminación máximo que se debe permitir a los vehículos, entonces se puede inferir que el futuro de la ciudad y la salud de los bogotanos están en riesgo.

Las fuentes móviles como carros, buses y motos generan el 60 por ciento de la contaminación del aire. El otro 40 por ciento lo generan las fuentes fijas, como fábricas, chimeneas, etc. según datos de la Secretaría de Ambiente de Bogotá. Los buses, busetas y colectivos son de lejos el medio de transporte urbano que más contamina aunque mueven un mayor número de pasajeros.

Los altos índices de contaminación de la ciudad por carros y buses se debe básicamente a tres factores: la mala calidad de la gasolina refinada en Colombia, el mal estado de los motores y la falta de cumplimiento de las metas de chatarrización que cada vez se ven más lejanas, puesto que al SITP le ha parecido más rentable en lugar de la chatarrización es la repotenciación y reutilización de vehículo viejos y contaminantes, lo cual demuestra una falta de valores y ética en la toma de decisiones públicas por parte de las autoridades distritales.

Ante el anterior y oscuro panorama, es necesario pensar desde ya en alternativas que hagan de la capital una ciudad sostenible y ambientalmente apta para los ciudadanos.

Considero que el Alcalde de Bogotá debe establecer un acuerdo y suscribir un pacto con Ecopetrol para que en su proceso de refinación del petróleo se reduzcan las partículas tóxicas en la gasolina que se vende en la ciudad para que así se comiencen a disminuir los índices de contaminación.

Según datos del Distrito, en Bogotá hay alrededor de 600.000 vehículos particulares y 18.000 buses. Si hacemos un ejercicio proyectivo, tal vez en menos de 30 años esta cantidad de vehículos se duplique, y entonces cuál será la situación de la ciudad y qué futuro les espera a nuestros hijos y nietos, si se continua con este ritmo de contaminación y nadie hace algo al respecto.

Otra alternativa para reducir la contaminación también es el rediseño urbano de la ciudad, para que las zonas residenciales estén más cerca de las zonas industriales y comerciales donde se trabaja. Con la anterior estrategia se lograría reducir las distancias de movilización de las personas para asistir a sus lugares de trabajo y de esta manera, sería más factible que decidieran ir caminando o haciendo uso de la bicicleta.

Otra alternativa podría ser, implementar más el teletrabajo para que la gente no tenga que movilizarse y se reduzca la necesidad de tener que utilizar y hacer uso de los vehículos.

Los anteriores planteamientos, implicarían que todos los actores sociales involucrados en esta problemática y cuyos intereses entrarían en confortación, tendrían que establecer acuerdos y tomar decisiones desde un pensar y actuar ético y que valore más al ser humano y su calidad de vida, por encima de la ideología materialista, capitalista y consumista que cuya lógica hace que se deprede y destruya todo, en una ceguera que le impide ver que en su ley también se está autodestruyendo.

Segundo aporte reflexivo sobre la problemática planteada

Otra alternativa que permita reducir los niveles de contaminación ambiental generada por el uso de vehículos, tiene que ver con la sustitución de combustibles fósiles por medios de transporte eléctrico. Por lo cual el metro en Bogotá - obra que tiene un atraso de 30 años – es un proyecto prioritario que se debe implementar en un corto y mediano plazo como principal medio de transporte.

Pero debemos preguntarnos por qué ese atraso, por qué tanta negligencia y postergación durante tantos años de una obra como el metro imprescindible en una ciudad como Bogotá. En lo personal considero, que dicha negligencia ha sido planeada, es decir, poderosos sectores económicos que son los que mueven la economía del país, como Ecopetrol; deben de alguna manera haber coaccionado a los gobernantes de turno para que le dieran vueltas al asunto, ya que este tipo de transporte representaría menos ingresos para las petroleras. Por otra parte y desde la perspectiva del gobierno, tal vez la demora en realizar el metro se ha debido al déficit fiscal que representaría dicha obra, puesto que la implementación de un sistema de transporte masivo como el metro, requiere para los usuarios (ciudadanos) un subsidio de transporte que apalanque el gasto público de la mega inversión, cosa que no se hace con el actual SITP cuyos operadores y dueños son quienes se quedan con el grueso de las ganancias. Según lo anterior, es fácil inferir que nuevamente el tema de los intereses económicos en juego y las luchas de poder son las que definen que se hace y que no se hace, lo cual evidencia que la falta de una ética y moral pública que guíe las acciones gubernamentales es una de las principales causas de todos los problemas sociales que aquejan a Bogotá.

Tercer aporte reflexivo sobre la problemática planteada

Hasta hace algunos años y debido a los fenómenos observados mundialmente por los estragos del cambio climático generado por la contaminación ambiental, causante del efecto invernadero que es lo que le ha subido la temperatura al planeta, es que se comenzó a relacionar la ética con aspectos referentes a la naturaleza y al medioambiente. La relación entre el ser y el deber, siendo dominio y campo de acción de la propia ética, debe reconfigurarse en función de su entorno y contexto, es decir: del medio ambiente.

Por lo cual, ante los problemas ambientales a los que se enfrenta la sociedad y su estado, se debe asumir una actitud de co-responsabilidad, como elemento base para considerar una nueva ética. Porque dada la problemática ambiental, el enfoque ya no debe ser controlar que la gente realice las cosas y sus trabajos con diligencia y movidos por el deber de cumplir, sino que las hagan con responsabilidad en función de la naturaleza y el medio ambiente.

Lo anterior exige una nueva clase de paradigmas éticos, por lo cual, la moral tendrá entonces que intervenir los asuntos propios de la actividad económica, puesto que como lo he disertado en los mensajes anteriores, los problemas a los cuales nos vemos abocados tienen su origen en la lógica capitalista y materialista que es la que mueve al mundo y por la cual se toman decisiones exclusivamente en el plano de la rentabilidad financiera que permita mantener en el poder a los de siempre y agrande las arcas de los grupos económicos que son los que en verdad dominan y gobiernan desde la sombra.

Dicha intervención de la ética que regule y controle la toma de decisiones del poder económico se debe abordar y hacer desde una política pública abierta y transparente a todos los sectores y actores sociales de nuestro país. En conclusión: una nueva ética asociada al medioambiente, es una ética de la responsabilidad y sobre todo de una responsabilidad con el futuro.



Replica a comentario hecha por compañera Fanny

Según su aporte anterior en donde aborda desde la ética el estudio de la problemática planteada, considero que existen muchas conceptualizaciones y literatura acerca de la ética, pero todo ese volumen de conocimiento no es el que nos ayudará a enfrentar nuestros problemas morales, de tal manera que pienso se debe replantear la funcionalidad de la ética desde una perspectiva pragmática y centrarse tal y como lo enfoca Adela Cortina, en abordar el marco conceptual: para qué sirve la ética, o como lo expone Amartya Sen qué impacto puede tener la ética. Si se trabaja desde estos enfoques considero que la ética nos podría ayudar a un cambio de paradigmas, pues al explicar y contextualizar el origen de esa seudocultura impuesta, a la gran masa social se le abrirían los ojos para y observarían que sus hábitos culturales de resignación y pasiva impotencia ante las arbitrariedades de los carteles empresariales y de las autoridades, no son más que una imposición planificada de un forma de vida que enriquece a algunos pocos a costa del detrimento en la calidad de vida de muchos, el daño ambiental, y que perpetua en el poder a los de siempre gracias a que son los que avalan la política del todo vale, la cual genera todo tipo de práctica corrupta, tal y como se evidencia con el cartel del SITP en Bogotá.

Amarrando la anterior disertación con lo expuesto por Amartya Sen, se infiere que el reconocimiento de un sistema social y sus estructuras (SITP) no pueden ser aceptadas, sin tener en cuenta y hacer un escrutinio profundo del tipo de valores que subyace en los mecanismos capitalistas y materialistas que los mueven, pues van en detrimento de los intereses generales de la sociedad tal y como lo expongo con el caso ambiental.

Todo tipo de decisiones que impacten a la sociedad deben ser abordadas desde una conducta ética relacionada con el efecto que tienen en las vidas y libertades de las personas. De no tenerse en cuenta el anterior enfoque al momento de definirse las políticas públicas que regulan el comportamiento y direccionan toda actividad social, considero que en vano son todas las argumentaciones que versan alrededor de la ética, y entonces estaríamos frente a manuales de buenas intenciones que en la realidad y práctica cotidiana no sirven para nada.

Comentario 1 a propuesta planteada por compañera Fanny:

Hola Compañera Fanny

Con respecto a la problemática que plantea para asociarla a los dilemas y conceptualizaciones éticas suministradas en el contenido bibliográfico de estudio, observo que solamente registra la problemática consistente en los peligros que representa para una comunidad el hecho de tener cerca un botadero clandestino de desechos hospitalarios y médicos, pero Usted no hace ninguna referenciación al material de estudio suministrado, y que debe ser la base de argumentación correspondiente a la problemática expuesta.

Con respecto a dichas lecturas y contenidos conceptuales puedo inferir que su problemática comunitaria planteada podría tener como referente lo escrito por Óscar Alfranca Burriel en su artículo Ética y conflicto en el medio ambiente,

Por ejemplo, Alfranca propone el modelo: Ética y teoría de los juegos. La teoría de los juegos trata de formalizar conductas y comportamientos usando las reglas tradicionales de la racionalidad. Es decir, busca soluciones (resultados racionales) a los juegos (problemática comunitaria por botadero de basura). Se tendría entonces una confrontación entre los intereses de los hospitales (deshacerse de su desechos quirúrgicos) versus los intereses de la comunidad local (un ambiente sano y libre de basuras).

Los intereses son encontrados puesto que deshacerse legalmente de dichos desechos representa para el hospital contratar empresas especializadas que atienden este tipo de residuos peligrosos, pero posiblemente y ante las crisis del sistema de salud en Colombia cuyos hospitales andan endeudados y faltos de recursos y según la lógica capitalista, los intereses del hospital representados en la solventar sus gastos económicos, solo son posibles si con acciones como botar en cualquier parte su basura, representará un ahorro en sus gastos de administración.

Una posible solución desde la racionalidad que propone Alfranca y que daría cuenta de un comportamiento ético sería el buscar desde espacios de concertación y dialogo, una comunicación de doble vía que exponga los intereses de cada grupo, las ideas de cada uno y las problemáticas que generan. La cuestión es lograr una interdependencia en propuestas de valor que beneficien a ambos actores sociales (Hospital y Comunidad) en el sentido de no excluir ninguna de las más representativas y benéficas propuestas de ambos grupos, siempre y cuando se apeguen a la legalidad de la Constitución, las leyes y las normas ambientales sustentado en el principio universal que el interés general debe prevalecer sobre el interés particular. Igualmente todo lo anterior articulado sobre la base de un comportamiento ético y unos valores centrados en función del ser humano, su dignidad y su calidad de vida

Lo anterior evidenciaría un verdadero ejercicio democrático y social en representación de unos intereses mayores y de alcance universal. Dicha lógica racional y moral reduciría drásticamente el que se apelara a conductas y comportamientos antiéticos y sus consecuentes prácticas que contaminan el ambiente y ponen en riesgo de salud a toda una comunidad.

Según Alfranca, hacer uso de esta estrategia permite aceptar y justificar la existencia de comportamientos cooperativos, que podrían alcanzarse sin la existencia de autoridades coercitivas y punitivas o de un marco legal específico. Para su problemática planteada, significa que se podría homologar por ejemplo: con lo innecesario que resultaría las quejas y protestas de la comunidad pues el hospital ha entendido su verdadera razón de ser que consiste en servir y propender por la salud no solo de los pacientes que atiende directamente, sino también porque es consciente de que con sus acciones no pone en riesgo a la comunidad donde opera.

Por otra parte el mismo Alfranca plantea otro interesante modelo: El dilema del prisionero y el medio ambiente. Haciendo un parangón con su problemática planteada puedo resumir que dicho modelo apelando también a un ejercicio racional, visibiliza un posible escenario futuro no muy bueno para ninguno de los actores sociales (hospital-comunidad) si todos optan por comportarse de manera antiética y sin ningún tipo de valores, puesto que dicho comportamiento no permite alcanzar el mejor resultado posible (Little, 2003). La idea básica es que a partir de la reflexión del dilema del prisionero se genere la conciencia de la importancia de actuar desde unas bases éticas y morales establecidas como reglas de juego, que permitan salvaguardar el interés general sobre el particular, pues no hacerlo llevaría al desastre y colapso social si todo el mundo se comportase de la misma forma (Poundstone, 1992), que precisamente es la forma de comportamiento que cada vez más es asumida por diferentes tipos de instituciones que al igual que el hospital, no tienen mayor reparo en adoptar prácticas ilegales y peligrosas para la comunidad y también si las mismas deciden no hacer algo al respecto más que quejarse por la problemática y apelando a acciones de indiferente dolencia.



Comentario 2 a propuesta planteada por compañera Fanny:


Hola Compañera Fanny

Con respecto a la problemática que aportó, otro marco conceptual desde el cual se puede abordar dicha problemática es el siguiente:

Según lo escrito por Adela Cortina en su artículo Para qué sirve la ética, puedo inferir las siguientes reflexiones con respecto a la problemática social planteada en relación a que algunos hospitales utilicen sectores residenciales para botar sus desechos quirúrgicos.

Los problemas de insalubridad, falta de control sanitario, corrupción administrativa estilo Saludcoop, déficit fiscal para proveer recursos al sistema de salud, etc., avizora casi de manera profética lo señalado por Cortina: “Ninguna sociedad puede funcionar si sus miembros no mantienen una actitud ética. Ningún país puede salir de la crisis si las conductas inmorales de sus ciudadanos y políticos siguen proliferando con toda impunidad”.

Por lo anterior y ante la problemática planteada es necesario tener capacidad de indignación para poder no solo denunciar esta peligrosa práctica, sino también hacer algo en contra de la misma. Una indignación que reclame legislaciones más ecuánimes y a favor del interés general sobre el particular y que propenda por el cuidado del medio ambiente es un sentimiento ético. Es necesario que entes como la Superintendencia de salud estén más al control de este tipo de anomalías y que sancionen cuando deban hacerlo.

Por lo cual se debe intentar a manera de emancipación y lucha, mantener el acto mismo de pensar con autonomía. La anarquía, el vandalismo y hasta las protestas tal vez no frenen las prácticas anti ambientales de dicho hospital. Pero qué pasaría si como colectivo social nos negáramos a utilizar los servicios de esos hospitales hasta que se negocien de manera bilateral unas condiciones mínimas de seguridad y garantías comunitarias para hacer uso de esa institución. Es decir, es necesario vislumbrar el momento histórico y cultural en el cual nos hallamos inmersos, para así poder entender las intenciones ocultas de quienes promueven esas prácticas contaminantes para el medio ambiente y peligrosas para la comunidad, lo que debe proporcionar ideas y pensamientos acerca de cómo reaccionar.


 

 

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